La desconfianza: el mayor enemigo de las relaciones interpersonales


Muchas veces es más díficl entablar relaciones personales en las grandes ciudades que en los pequeños pueblos, tal vez porque es más díficl conocer a gente nueva o porque simplemente el confiar en los demás parece una ardua tarea en el siglo XXI.

Todos hemos desconfiado de otras personas alguna vez.

La desconfianza provoca que pensemos mal de los demás y simplemente con una frase suya, una mirada, nos provocan un cumulo de ideas y pensamientos que no siempre son buenos.

La desconfianza muchas veces tiene su base en un pensamiento irracional que puede llevar a malentendidos y sufrimiento gratuito dentro de la pareja.

Por lo que el problema fundamental puede aparecer cuando la persona da por hecho que les van a hacer daño o les van a engañar.

Las personas desconfiadas están continuamente preocupadas por dudas no justificadas acerca de la lealtad o fidelidad de sus parejas, cuyos actos son analizados minuciosamente en busca de pruebas de intenciones hostiles.

¿Qué características tienen las personas desconfiadas?

Las personas con este tipo de problemas son reacias a confiar o intimar con los demás porque temen que la información que compartan sea utilizada en su contra.

Suelen negarse a contestar preguntas personales diciendo que esa información “no es asunto de los demás”.

Incluso estas personas suelen malinterpretar los piropos y pueden ver una oferta de ayuda como una crítica en el sentido de que no lo están haciendo suficientemente bien ellos solos.

Las personas con este trastorno suelen albergar rencores y son incapaces de olvidar los insultos.

Son personas con las que generalmente es difícil llevarse bien y suelen tener problemas de relaciones personales

¿Cómo se defiende un desconfiado?

Contraatacan con rapidez y reaccionan con ira ante los ataques que perciben.

Sus dos armas favoritas son la suspicacia y la hostilidad excesivas expresándolas mediante las protestas directas, las quejas recurrentes o por un distanciamiento silencioso claramente hostil.

Ser desconfiado tiene consecuencias negativas no sólo para su entorno, ya que son personas difíciles de llevar y sobre todo en pareja, sino también a ellos mismos ya que les supone un muro que les impide relacionarse adecuada y sanamente con los demás y amar libremente sin complejos ni inseguridades.

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