¿La copa medio llena o medio vacía?

Estoy inmersa en una encrucijada de emociones y este estado podría dar la sensación de que me siento perdida en medio de un caos permanente que me impide respirar…. pero paradójicamente me ocurre todo lo contrario… cada vez que me acerco más a mis sentimientos y noto el fuego en las yemas de mis dedos.. con más claridad pienso….

Por fin ha vuelto el sol a DC. Tras varios días en los que la ciudad ha estado en la más profunda oscuridad,  en una notoria variedad de tonalidades de grises, las calles han vuelto a recuperar su color verde y primaveral, los colores que mejor describen la armonía casi perfecta de sus rincones… la gente pasea con sus flip-flop -chanclas, en el lenguaje de los mortales- sin ningún apuro y la fotogalería de hombros y piernas al aire se mantiene acorde con la temperatura– Calurosa, ardiente e incluso incómoda en algunas ocasiones.

El cariño y la ternura deberían ser actitudes recompensadas, pensaran los más egoistas. El odio, el rencor, la venganza deberían ser el premio de los que han actuado mal, pensaran los más debiles…. yo solo respiro. Canto, bailo, leo, miro, sueño… y son cosas que hacia mucho que no hacía. Ahora no espero, ni lamento, ni olvido. Solo recuerdo… empiezo y acabo.

La vida en este momento me plantea un esfuerzo, un reto, un destino que estoy dispuesta a agarrar, a asumir con ganas… a pesar de los contratiempos, de los obstáculos, de los grandes baches que se me presentan en el camino en más de una ocasión… de los agujeros que han colocado otros en mi recorrido para que tropiece… para que no me levante.

Las calles se llenan de terrazas con gente jugando al domino que me transportan a recuerdos pasados de veranos en familia, a agostos de los años noventa. En el Iphone suena Siento que te extraño de Amaral, añoranza de tiempos distintos, pasados, divertidos y nostálgicos que no volverán, que memorizo para no olvidar, que dejo en un rincón del pensamiento para que no me impidan avanzar… Sonidos poperos de tardes en el parque de Roma cerca de la M-30, de recreos bajo los pinos del Liceo Francés, paseos por moto por las callejuelas de Segovia, del aire de Irlanda o el sena en París… Abro los ojos y miro a mi alrededor. La luz me devuelve al presente, a otro continente.

En mi mano un paquete de tiritas, en la otra una botella de vino blanco frío denominado Cupcake, que ironía. Un vino de sabor dulce, frío y en botella que sin querer me transmite la necesidad de seguir batallando, de seguir adelante… en el Iphone de repente suena otro tema… esta vez Fito y su Cerca de las Vías. Canción que nos cuenta que “hay días en los que parece que nunca se va a pagar el sol y que otros días son más tristes que una parada en la estación”…

De repente, sin darme cuenta, me encuentro cantando en medio del supermercado mientras una mujer asombrada me pregunta: ¿No eres americana verdad? Si lo fueras, no te atreverías. Mientras yo pienso “ok, si soy española porque canto, bienvenido sea”.

Me quedo con ganas de contestarla: “Señora, si yo soy rara porque tarareo, usted qué es haciendo la compra con zapatillas de andar por casa -algo muy común por lo menos en el barrio de Adamas Morgan-. Me reprimo”. Creo que la educación tan patente en esta sociedad ha hecho mella en mi. Bien, me siento orgullosa. Fuera llueve y vuelvo a pensar en ti.

No me importa mojarme,  el calor es sofocante. Otro salto en el Iphone, estoy empezando a pensar que se me ha roto… ahora suena Antes de que cuente diezno me averguenzo, soy una seguidora ferviente de Fito desde Platero y Tu- …y un pensamiento me sobresalta de repente: “buena canción para bailar bajo la lluvia”.

La verdad es que si tuviera que elegir una canción para la banda sonora de mi vida, sin duda sería esta. Por lo menos de los últimos tres años. Creo que ha estado presente en los momentos más importantes, en todos. Es omnipresente, siempre suena, siempre me acompaña, es una canción fiel,  nunca te abandona y, es más,  se presta a que cada vez que la oigo una gran sonrisa se pinte en mi cara.

Es un tema sobre la verdad, sobre la no resignación, sobre la lucha. “Lo que me llevará al final serán mis pasos, no el camino”… que sabio este Fito Cabrales.

“Y no volveré a sentirme extraño.. aunque no te llegue a conocer.. y no volveré a quererte tanto ni a dejarte de querer… dejé de volar, me hundí en el barro… y entre tanto barro me encontré.. algo de calor sin tus abrazos..ahora sé que nunca volveré”…

Al final la música es eso, un interruptor de emociones, sentimientos, pensamientos, roces, ironías…. Todos vividos en un día, en unas horas, en más de mil minutos. Termina la canción. Reconfortante. Otra vez, sonrío.

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