Y llegó el frío…

El beso (Gustav Klimt)Este lunes, celebración de la gran “hazaña” de Cristóbal Colón y su “descubrimiento” de América en Estados Unidos -sí ya sé que no es 12 de octubre-, ha amanecido invernal, ocho grados y bajando, que han convertido a la ciudad de uno de los mejores cielos azules que he visto, en una estampa de grises y blancos que sin querer despiertan la melancolía del transeúnte. Sacados y desempolvados los abrigos del armario, guantes enfundados en las manos, y el gorro para proteger las orejas -reconozco que es la prenda de vestir que más me gusta-, muchos ciudadanos caminan hacia su lugar de trabajo. Sí, aquí festivo no es necesariamente sinónimo de no trabajar… aunque da alegría ver a los niños revolotear por las instalaciones del National Building Press.

A mi el frío me despierta ternura, entiendo que haya gente a la que no le guste, pero soy de la firme creencia que después de ponerte cuatro o cinco capas el frío se va… aunque no creo que me guste  por eso… creo que las bajas temperaturas propician que la gente se junte… que se abracen… y hay que reconocerlo soy una mimosa… -bueno vale, sólo a veces-. Y la idea de una chimenea, una manta, dos copas de vino… y la nieve cayendo por la ventana… nadie puede negar que es una bonita estampa.

Me gustaría escribir lo que siento, me encantaría, pero por primera vez en mi vida no puedo hacerlo. Soy incapaz de describir con palabras mis emociones… No, porque no sienta… es que nunca me había sentido así. Cuatro días con gripe y va por el quinto… te dan mucho tiempo para pensar. Pero agradezco a los amigos su compañía y compasión… porque te ayudan a superar circunstancias adversas cuando estás tan lejos.. Desde Virginia, desde Washington, desde Colombia y, por supuesto, desde España… han hecho del delirio febril… tan sólo un bache que muy a pesar “dura siete días o bien una semana”.

Yo reina del tremendismo, de la necesidad de describir cada emoción como el vuelo de dos pájaros enamorados en primavera, inmersa millones de veces en la necesidad casi adolescente de que los demás entiendan y comprendan por lo que estoy pasando, de mostrar y ayudar a los demás con la narración de mis vivencias amorosas y no tanto… De la continúa búsqueda de la felicidad, de la supervivencia… del bienestar… No sé qué decir… parece absurdo. Es que no puedo… porque no quiero que desaparezca. Tengo miedo.

Es íntimo, es hermoso.

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Un pensamiento en “Y llegó el frío…

  1. Viento, nieve, frio, oscuridad……….lobos, el invierno es intimista, y poseedor del encanto de los suelos plagados de hojas o los anocheceres prematuros a las siete de la tarde.
    El verano es balón de nivea, tortilla de patata, y señora con evidente exceso de peso embutida en desbordado bañador, por supuesto férreamente escoltada por huestes de vástagos gritones.
    En cuanto al tiempo para pensar, puede ser una bendición, o maldición. De nosotros y nuestras cambiantes circunstancias (como en cualquier humano) depende.
    Un abrazo.

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