Y la nieve nos dio plantón…

482337_10151392560559355_1209294725_nLa nieve en Washington, o más bien el cúmulo de las obsesivas alertas de los medios de comunicación estadounidenses, se podría asemejar a cuando deseas algo con tanta fuerza, pero que al final, por mucho que lo deseas, nunca sucede. Así son las nevadas en DC, o por lo menos en los más de 14 meses que ando yo por estos lares, un querer y no poder…

Un temporal que en principio arranca con fuerza pero que se pierde entre el viento y la lluvia… y, normalmente, siempre, y digo siempre, se dirige hacia el norte… hacia otros lugares más privilegiados…

Aunque yo ya estaba prevenida.

Mi vecina Tina, afroamericana de 50 años y washingtoniana de pro, me lo explicó perfectamente: “Cuando la nieve viene del oeste, debemos esperar lo peor, si viene del sur, como en esta ocasión, la lluvia hará que la nieve no cuaje”.

Recuerdo reírme mucho cuando me lo contó y avalé mi argumento con las noticias que a diestro y siniestro alertaban en la televisión y radio que unos 30 centímetros de nieve iban a cubrir de un manto blanco las calles y parques de la capital federal. “Si hasta el Gobierno, los colegios y las universidades van a cerrar.  Va a pasar, esta vez sí”, dije con felicidad y orgullo a aquella mujer que me miraba como si estuviera loca.

Y como no, acertó. La sabia de Tina.

En el paralelismo emocional que me compete en este momento, agrio por la decepción de no haber conseguido algo que anhelo y que vi con frecuencia en ciudades como Segovia y Salamanca, que es el hecho de disfrutar de una ciudad donde el silencio y la luz reinen, algo muy característico de los inviernos más gélidos, normalmente esperar a que llegue algo que nunca llega es terrible.

La ansiedad con la que nuestros deseos pueden dominar nuestra mente, actitudes, comportamiento y sentimientos nos lleva millones de veces a la resignación. Si lo pensamos es una postura lógica, ya que al fin y al cabo somos humanos, y tenemos un aguante…

De momento habrá que esperar una vez más a la nieve.. no sé si este año o ya el que viene. Por lo que aquí me hallo esperando a la primavera y a los cerezos florecidos. Aunque de momento habrá que tener paciencia, el invierno sigue siendo el protagonista en DC..

Sin nieve, sin respuesta, sin deseo cumplido.. afronto esta noche libre de alertas y sin pánico de los medios en el horizonte.. en la que en la tenue sombra de mi apartamento espero que mañana sea mucho mejor, los deseos sean otros, y las respuestas sean diferentes.

Siempre aquí, siempre lejos.

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Un pensamiento en “Y la nieve nos dio plantón…

  1. Anhelar algo siempre implica frustración, en ocasiones por que el objeto de deseo nunca llega, como es tu meteorológico caso. Y las demás veces nos frustramos cuando alcanzado el anhelo, este nos decepciona.
    Hay que plantearse que es de mayor importancia, la ansiedad de deseo, o la resistencia a la decepción, en mi opinión es mucho más práctico (operativo decimos en mi oficio), el desarrollar una potente resistencia a la frustración, un puerto seguro frente a la permanente insatisfacción es la aceptación de nuestro mundo tal y como es, lo que conlleva la aceptación de nosotros mismos tal y como somos.

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