A mi mami…

5903970455_1256690577_zSer mujer y viuda con tres hijos en plena posguerra española no debió ser fácil. Una generación de mujeres y hombres valientes que se hicieron duros como el roble con un único fin, la supervivencia. Y una de ellas fue mi abuela, mi mami..

Petate en mano y dirección París dejó a cada uno de sus hijos en un monasterio y se lanzó a la aventura… varias décadas en las que trabajó con una familia, curiosamente de americanos, quien nos lo iba a decir, con la que consiguió hacer magia con la comida, porque era cocinera, pero de esas que cocinan con el corazón… Vasca de nacimiento (tuve la oportunidad de conocer Sopuerta años atrás) y gallega de adopción exactamente en el Barco de Valdeorras, un lugar pintoresco a la ribera del Sil que “aunque el Miño se lleve la fama este río lleva el agua”, siempre se quedarán conmigo los recuerdos de la infancia, las fiestas del cristo, las muñeiras, los gaiteros, el mosto… a pesar de que en los últimos años la vi poco, hablé poco con ella.

Obsesiva con que adelgazara, una pena que no me haya visto ahora, siempre me daba solomillos con tomate (no me puedo quejar) aunque también había sitio para la empanada gallega -de conejo siempre-, el bourguiñon que hacía como los ángeles y su arroz con leche… los recuerdos de una infancia en aquella casa a la ribera de malecón… siempre viajarán conmigo.. constituidos de largos paseos a la orilla del río cuando me contaba sus aventuras y gracias a las cuales yo adoro París.

El lunes se fue a los 99 años que se dice pronto.. espero que cuando se encontrara con San Pedro (era cristiana pero no devota de la iglesia) llegara con un periódico debajo del brazo, siempre El País, con una copa de champagne rosado e intentando convencerle de que el socialismo, que lucha por los derechos fundamentales como la educación o la sanidad olvidados ahora, es lo mejor opción.

Guerrera, a pesar de los avatares de no haber nacido en la familia más deseada y huérfana desde muy pequeña, y eterna independiente, no dejó de vivir sola hasta que su estado físico se lo impidió… siempre estará en mi corazón.

Adiós a mi abuela, adiós a pepita, y adiós a mi mami que es como le gustaba que la llamáramos la familia. Te quiero.

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Un pensamiento en “A mi mami…

  1. Te acompaño en el sentimiento, y solo añadir que nosotros lloramos mucho, pero que la generación que de verdad sufrió, fue la de nuestros abuelos, nuestra generación esta en paro, la de ellos, estaba en paro el que tenia la fortuna de sobrevivir.

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