Cuando los días huelen a sal

por-que-vemos-el-agua-del-mar-azulCuando los días huelen a sal, cuando las olas del mar se escuchan al anochecer y el ruido de la brisa suena como una canción de cuna significa que las vacaciones se aproximan. Con un verano bendecido -irónico- por las tormentas y las altas temperaturas a este lado del Atlántico, las ganas de volver a casa son cada día más fuertes, el reencuentro con los míos me ilumina la cara cada mañana.

Ese olor a sal y a mimosa al despertar tras una noche en la playa, una noche de estrellas y de largas conversaciones son los ingredientes perfectos y de relax que uno necesita tras el aborigen del día a día. Móvil apagado, correo electrónico sin conectar y ajena a la actualidad de EE UU por unos días -aunque creo que seré incapaz- , son suficientes razones para descansar… Un baño en un mar helado -espero que no lleno de medusas- y banda sonora de jazz….

Pasado ya el 4 de julio, día de la independencia en EE UU, en el cual por cierto se cumplió con el ritual del perrito caliente -sin pan, muy triste-, la cerveza, el calor -intenso- y los fuegos artificiales -lo siento por los valencianos pero aquí también saben hacerlo, aunque les faltaron la música de acompañamiento fundamental en otro lugar de España que a veces añoró-.

Si el mundo está lleno de casualidades, o de coincidencias, a mi me suceden cosas muy raras, personajes extraños y cultos que se aproximan cuan imán hacia mí para recordarme sitios y lugares que forman parte de mi vida, de mi juventud, de mi niñez, a unos 8.000 kilómetros de distancia, en otro país, en otro mar.

El encuentro con una realidad que aunque presente en nuestra mente pero que difiere mucho de nuestra cotidianidad es complicado. Ese momento en el que se mezcla el anhelo con el miedo, con la necesidad, con el recuerdo, con la verdad.. llena de tensión ese vuelo de unas siete horas -en el que por cierto recuperas las películas que nos has visto durante el año, da tiempo de sobra-, en el que la mente, los pensamientos y los deseos viajan más allá de nuestro control, de nuestras expectativas, de nuestra esperanza…

En definitiva, tengo ganas de volver a casa.

Siempre aquí, ahora cerca en unos días… 🙂

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