Gracias

En elegir la misma profesión que nuestros progenitores, aunque no nos hayan dado la vida, está el riesgo de jamás superar lo que han conseguido, de no encontrar las mismas posibilidades que encontraron en su juventud, del eterno placer de haber sido testigo de muchas cosas, de conocer a muchos que hicieron cosas grandes o de otros que se quedaron en el camino… de ser un ejemplo de gente que como yo pretende que la estirpe, aunque jamás será igual, siga viva generación tras generación.

En la tristeza teñida de alegría que significa 40 años de dura labor, con sus momentos antológicos y dramáticos.. o más bien, por lo que para mí significa, yo soy lo que soy hoy porque él me lo ha enseñado.

Fui testigo desde mi infancia de la ética, de la importancia del trabajo bien hecho, de la cantidad de horas que requerían una profesión como el periodismo, que hay que amar y sentirse apasionado constantemente para poder continuar y levantarse cada mañana …

De la importancia de la vocación, de aprender a ser zapatero y de no tener la pretensión de ser escritor con cada noticia, sino simplemente narrar la realidad que se presenta ante nosotros cada jornada.

Del aprendizaje constante y reiterado de escribir como se habla, de la importancia de leer mucho -aunque sea poesía-, del contar siendo objetivo qué te expresa una realidad que sin querer tiene un efecto sobre otros…

En la continúa exposición de gente que sabe más que tú, de gente que no sabe nada, de gente que tan sólo quiere opinar.. en un mundo que ahora no es cómo lo era antes, dominado por la tecnología y por la rapidez y necesidad del ser primero..

No sé si volverán jamás los tiempos del olor a tinta sobre placas de metal que durante años han decorado las paredes de mi hogar, ahora a 6.000 kilómetros de donde escribo estas líneas…Del telediario de las tres, del periódico leído cada mañana, del teléfono en alerta cada minuto, de dar forma y color a un periódico que hoy es un símbolo para muchos, aunque otros no entiendan..

Nacer en el corazón de una familia de periodistas, de tener la oportunidad serlo, es un honor y un privilegio. Esperemos que los tiempos nos permitan ser igual de rigurosos, de tener la oportunidad de cambiar las cosas, de ser críticos, de insultar elegantemente, de elogiar con la boca grande… de seguir con una educación y un respeto que muchos antes que nosotros mostraron hacia una profesión que fue su primer y único amor… y así deberá ser siempre para todos los que nos dedicamos a esto.

Gracias.

Siempre aquí, siempre lejos.

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