Hasta siempre Washington

10155238_10152200260404355_6775415155848316845_n

¿Si pudieras estar en cualquier parte del mundo como periodista, dónde sería?, me preguntó Joaquín Estefanía en la entrevista para entrar al máster de El País.

“Yo iría a Washington para ver qué ocurre con la reforma sanitaria de Obama”, contesté con firmeza. Era octubre de 2009.

El 28 de junio de 2012, tras años de polémica, el Tribunal Supremo la declaró constitucional. Yo estuve allí.

847 días. Varias visitas a la Casa Blanca, al Departamento de Estado, al Supremo y al Capitolio. Varios museos  y monumentos nacionales. Un cierre de Gobierno. Ocho Estados. 20 tiroteos y sucesos varios. 32 tormentas.

Decenas de noticias de salud. Otras tantas de gente y cultura.  Una investidura… Unas elecciones… Virginia… Entrevistar a Estrella Morente… Ir a la Universidad de Hopkins…. Detroit… La OPS, el CDC y la FDA. Un horario de 24×7 y la portadilla de EE UU.

La muerte de Gabriel García Márquez pocos días antes de irme. Es necesario recordar sus palabras: “Aunque se sufra como un perro, no hay mejor oficio que el periodismo”. Lo sé, #Gabo.

Unos momentos que resumen de manera muy sintetizada mi trabajo en Washington desde mi llegada en 2012. Este es el lado racional.

En el lado más emotivo, la suma sería distinta. En este tiempo he vivido cientos de aventuras, conocido a gente ejemplar, otra que no lo ha sido tanto, mi barrio, mis casas, mis amigos, los cherry…. Miles de recuerdos que no caben en este post. Me ha dado tiempo a padecer un crush como una adolescente, a cagarla como una niña de 10 años e intentar arreglarlo como la treintañera que soy, sin mucho éxito que digamos. Georgetown, Adams Morgan, la calle 14, la 18, la  P, la T, los gintonics y el Malbec en el Café Dupont, las noches de insomnio en Krammers y en el Dinner… Los sábados con Arantxa, los paseos, la nieve… el calor. Mis sitios favoritos: el Tidal Basin y Alexandria.

Las tardes de domingo en el Tryst… la gente rara de Chief Ike´s.. el brunch.. las hamburguesas y la búsqueda desesperada de pato en los menús… Rock Creek Park, Bethesda y por supuesto Foggy Bottom… El National Press Building, los compañeros… las cagadas, los errores, los éxitos. Aprender, crecer.1959440_10152178506879355_4656303767129799362_n

Washington desde el suelo y desde las alturas… las margaritas… lo que nos echen… dos incendios, un albergue, los que se fueron, los que se quedan… todos…. He  podido escuchar a Bob Dylan, Radiohead o los Chieftains en el día de San Patricio, entre otros… Recuerdos que permanecerán siempre conmigo, en mi corazón.

El museo del espacio, el ron, la comida sin gluten… Vetusta Morla a este lado del charco; he vivido un momento adolescente total con Alejandro Sanz, y un muy buen recuerdo con Kiko Veneno.

He conocido a gente de otra cultura, de otra raza, de otra religión, de otro pensamiento. He disfrutado y sufrido cada instante que he recorrido a pie esta ciudad, me he peleado con el autobús, he renegado del metro y me voy sin saber montar en bicicleta, en una ciudad en la que realmente la hubiera disfrutado.

Un simple adiós que sabe a un hasta luego. Una maravilla. Muchos recuerdos y la gran mayoría buenos. Washington ha sido un placer.

Siempre aquí, siempre lejos.

Carolina.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s