En Madrid…

En la aturdida represión de mi mundo lleno de dudas, de recuerdos que me llenan de nostalgia en esta tarde de domingo, de los recuerdos de casas de colores y grandes avenidas, vislumbro la realidad que se presenta ante mi..

A pesar de la necedad del ser humano, de la insensibilidad del hombre, de la terquedad de aquellos que no creen en el cambio, del miedo de los que huyen cuando algo es real…

El aroma a este lado del charco es diferente, ni mejor ni peor, distinto.. Huele a infancia, a inocencia, a familiaridad y eso reconforta… Huele a reencuentros olvidados, a sensaciones revividas, a rincones escondidos… A hermosura camuflada…

En medio del caos, en plena adaptación de mi corazón y mi alma, creo que encuentro el camino y la fuerza para echar a andar….

En la oscuridad de un cuarto, con las cortinas a medio abrir, en un barrio de siempre, en una ciudad que me acoge como suya y en la que ya empiezo a sentir el abrazo…

Siempre aquí, siempre lejos.

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Detroit

999516_10151643944349355_143523840_nHubo un tiempo en el que Detroit, situada en el Estado de Michigan, era todo grandeza y lujo. Limítrofe con Windsor, Canadá -tan solo el puente Ambassador separa las dos orillas-, hace más de medio siglo era la cuarta ciudad más importante de Estados Unidos, gracias al sector del motor, la música y el transporte fluvial. Pero la cara que hoy en día muestra la metrópoli carece del lustre de antaño. Mientras gigantes automovilísticos como General Motors o Chrysler siguen dominando sus extensas avenidas, no muy lejos, al este de la ciudad, los edificios se desmoronan, las ventanas rotas muestran el abandono y los barrios ya no son barrios, son calles fantasma. De sus más de 350 kilómetros cuadrados de superficie, tan solo 18 de ellos están habitados.
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Paseo

4e113ee4cd6c11e2b53822000a1f96e6_7En una tarde de junio en un zoo abandonado, en una cafetería cualquiera a la rivera de un río al otro lado del mundo.

El viajero pasea entre las flores rosas y los árboles de las grandes avenidas, observando a los viandantes caminar sin rumbo aparente, escuchando la música que suena de su corazón. Mientras, casi al mismo tiempo, observa la lucha de un niño que quiere un helado y a una hija que mira triste a su padre anciano, un hombre con ojos llenos de recuerdos… llorosos por los desencuentros.. orgulloso de lo que ha vivido… sin lamentos… avanza un día más… Vida. Sigue leyendo

¿Cómo se puede hablar sin palabras?

zzzzv palabras 456Es raro como las relaciones se pueden deteriorar, como los contactos, los amigos y los conocidos varían según los días avanzan, según pasa la vida… Como gente que parecía que era el centro de tu universo se convierte en un anexo, a veces contra tu voluntad, y como otros, que ni siquiera te importaban, se han convertido en protagonistas de tu día a día, de tu rutina.

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Luces y sombras

ImageEn la sombra que marca el final del mes de febrero, las palabras se alejan. Las sensaciones a ratos amarillas, a ratos rojas, se vuelven agridulces para los más exquisitos y golosos paladares. Las emociones a veces disfrazadas de melancolía y nostalgia… a veces de alegría y gozo… siempre son el principal ingrediente para los más tiernos corazones…

Las alondras vuelan sobre las cabezas despistadas de los transeúntes… que sin saberlo  deslizan sus pies hacia su trabajo como cada día, inmersos en su propia rutina… las miradas de los niños ya no son inocentes y aquellos que abandonaron la razón.. inmersos en su mundo de imaginación… ahora divagan por las desiertas calles …. de una ciudad hermosa, de una ciudad de viajeros y viajantes… Sigue leyendo

Bienvenida a los States…

Tras dos semanas  viviendo en la primera potencia mundial, Estados Unidos, y más concretamente en su capital, Washington DC. Parece que la providencia  no está dispuesta a que yo me aburra de ninguna manera…

7.000 kilómetros me separan de mi querida aunque ahora arruinada España, un océano entero que se cruza en tan sólo nueve horas, nueve horas en las que disfrutar de varias películas y de aperitivos, que serían indescriptibles para cualquiera,  se convierten en una ardua espera. De la comida mejor no hablamos. Sigue leyendo

Mi libro: "Setenta y tantos"


Es un hecho que envejecer no está bien visto. Todos los anuncios nos ofrecen productos que prometen retrasar y ocultar los signos del paso del tiempo: comida, cremas, tintes… Tenemos que hacer lo imposible para parecer eternamente jóvenes. ¿ Y no es absurdo luchar por detener el tiempo? ¿No sería más lógico aprender a vivir con nuestro cuerpo, aceptarnos y disfrutar?
Este libro nos ofrece las claves para entender qué supone el paso de los años, de la madurez a la vejez, con todos los cambios físicos, psicológicos y sociales que ello implica. Entender qué nos ocurre es la forma de no asustarnos, de aceptarnos y, lo más importante, de disfrutar de cada etapa de nuestra vida.
La jubilación, la menopausia o la andropausia, la falta de agilidad física y mental…no son más que circunstancias que nos llegan y con las que tenemos que aprender a vivir y ser felices.