Carlota

En la luz de la mañana, Durante el alba de lo que la noche oculta, Una nueva vida se gesta en mi vientre, Símbolo de amor y poesía, de manos entrelazadas por las calles, De abrazos robados en la oscuridad, De gritos, de llanto, de odio, de malentendidos, Pero también de te quieros nunca olvidados, Y ahora vividos… Ahora disfrutados. A ti. Siempre aquí, siempre lejos.

Porque me da la gana…

la fotoNo sé si a la gente le ocurre lo mismo, pero a mí el verano me pone de buen humor, es como un cargador de pilas -sin enchufes- que plasma en mi cara esa sonrisa casi permanente -sino llega nadie a tocar las narices- a pesar del calor, del tráfico, del viento -intenso por estas latitudes- y de las tormentas que, sin ton ni son, son tan propias de la ciudad pantanosa de Washington. Sin olvidar que a los 30 grados de media hay que sumarle el siempre presente índice de humedad que llega en más de una ocasión, y muy a mi pesar, al 100%.

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